Festival Nrmal 2015: crónica de viaje (parte 2)
7 marzo, 2015 | por hugoletras

El sol ya se había puesto sobre nuestras cabezas. Eran las 14 horas con 11 minutos de un azulado domingo. De esos que parecen buena onda. Volvimos a llegar corriendo al Deportivo Lomas Altas para el segundo día del Festival Nrmal que este año se celebró por segunda ocasión en la Ciudad de México. Por un momento extraños Monterrey, lugar donde nació el festival en el 2010, pero se nos olvidó nada más entrar. El Nrmal es el Nrmal aquí y en China.

Foxy youth.

Foxy youth.

Hola.

Hola.

Calor. Energía. Cerveza. Con ese mood nos topamos al llegar. Mariel Mariel abría la carpa Red Bull Music Academy mientras Baby Hitler, la otra banda salvaje y experimental del brasileño Negro Leo, hacía lo mismo en el escenario rojo. Le dimos el primer trago a nuestra cerveza. Luego otro, y otro más hasta que nuestros oídos se encontraron de frente al folk desenfadado y peculiar de Juan Wauters en la carpa electrónica. Sí, folk en la carpa electrónica. Nos gustó bastante la actuación del uruguayo radicado en Brooklyn y fichado por Captured Tracks. Un gran sello, por cierto.

Juan Wauters, el maestro del folk trash. De Uruguay a NY.

Juan Wauters, el maestro del folk trashy. De Uruguay a NY.

Él y sus músicos parecían divertidos sobre el escenario, con la imagen de El Chavo del 8 de fondo que servía como tributo a ese popular personaje de antaño de la televisión mexicana. Nosotros también nos estábamos divirtiendo, con cerveza en mano. A unos metros de allí, en uno de los escenarios principales, la banda mexicana Jaques Cousteau pegaba de gritos con sus guitarras. Post-hard-core con reminiscencias emo, de poderoso sonido tal como el que proyectó la banda de San José, Costa Rica, Monte, que siguió media hora después y que también nos sorprendió con su power-indie-rock latino. Fue un arranque espectacular. Ruidoso-calmado-ruidoso. Como nos gusta.

El sol comienza a caer. Lento, lento.

El sol comienza a caer. Pero no los ánimos.

La tarde continuó energética. El sol comenzaba a desvanecerse poco a poco como una barra de hielo sobre el piso. Pero ahí seguía, incitándonos a beber más. Hicimos caso. La fuerza sónica de los chicos de Twin Peaks retumbó por todo el lugar y pudimos constatar lo buenos que son en vivo. Se agitan sobre el escenario tan duro como sus guitarras. Después de ellos vino el synth-pop buena onda de Diosque, que  nos puso igual, buena onda. Y después, un contoneo de aquí para allá. Un trago. Un poco de cachondeo con la cumbia cósmica de Meridian Brothers. De Buenos Aires a Bogotá. El ritmo se metió por las piernas de todos y nos puso a bailar. Hasta el viento hizo dancing. Para cuando la tarde estaba por finalizar, subió al escenario la banda vintage-indie de Montreal, TOPS. El pop le dijo hola a los últimos rayos del sol.

Skate or die. O toma fotos.

Skate or die. O toma fotos.

Buenas bandas y buenos platillos.

Platillos y sonidos experimentales.

Ghost Magnet Roach Motel fue la deliciosa banda sonora noise de ambos días.

Noise gourmet. Ghost Magnet Roach Motel fue la deliciosa banda sonora de ambos días en el área de comida.

Después de descolgarnos a la carpa electrónica para ver el experimento sensorial de Mondmaschine, con un jovencísimo integrante al cello que apenas sobrepasa los diez años de edad. Nos hipnotizaron por un momento. Pero la verdad es que nos hipnotizó más la dupla alemana Gudrun Gut & Hans-Joachim Irmler, con un set entre la ficción y la realidad; entre lo inorgánico y lo dimensional. Son grandes, lo mismo que HTRK, otro dueto electrónico de altas vibraciones.

Gudrun Gut. Abstracción alemana de épica cuántica. O así.

Gudrun Gut. Abstracción alemana de épica cuántica. O lo que sea que suena parecido.

Jonnine Standish, la mitad de HTRK, el dueto electrónico-suicida de Melbourne.

Jonnine Standish, la mitad de HTRK, el dueto electrónico-suicida de Melbourne.

Este proyecto australianos nos mantuvo lejos de la fuerza de gravedad por un buen rato, hasta que nos dio hambre y fuimos a comernos un pretzel dog de res y otro de chocolate, en el área de foodtrucks de #CocinaCentral. Mientras le dábamos de mordidas a nuestro lunch, contemplamos un poco el noise que improvisó durante ambos días del festival el proyecto de Tijuana Ghost Magnet Roach Motel. El ruido fue el mejor postre.

El ritmo primario. La cadencia cosmopolita. Buscabulla.

El ritmo primario. La cadencia cosmopolita. Buscabulla.

Future Islands y su emo-pop.

Future Islands y el emo-pop melodramático.

La recta final en los escenarios azul y rojo se dio con las presentaciones de Buscabulla, Fuure Islands y los míticos Swans. Primero con sensualidad, luego con melodrama y finalmente con experimentos de la vieja guardia. En ese orden. Lo que más nos gustó de Future Islands -la banda que más asistencia convocó frente al escenario después de Swans- fue el lado emo de su vocalista, Samuel T. Herring. Y también esos sonidos guturales a la death metal que de repente soltaba a mitad de las canciones. La banda tiene magia. Lo mismo podemos decir del veterano Michael Gira y sus Swans. Se dieron el lujo de abrir con una intro de más de 20 minutos, entre caprichosa y oscura, antes de entrar de lleno en materia. Fue como un muro de sonido golpeando tu campo magnético. Algo así.

Swans, los dioses.

Swans, los dioses.

Mientras todo esto sucedía en los escenarios principales, la carpa electrónica de Red Bull se convertía en un desastre de horarios (se recorrieron los tiempos inexplicablemente). Pero sólo eso, confusión. No pasó a mayores. El programa siguió igual y los proyectos entregaron todo de sí. Así salió al escenario el trío de Santo Domingo Whitest Taino Alive con su chopería fina, y en seguida el rapero de Houston, Fat Tony para continuar con la atmósfera de hip-hop digital que predominaba en el ambiente.

En la parte final, El Guincho daba un dj set de sus canciones favoritas como si de una montaña rusa se tratara, y después el DJ Dodger Stadium apareció con un set casi raver para dejar la pista en llamas y recibir al gran Omar Souleyman. Para muchos fue uno de los mejores actos de la carpa. Puede que tengan razón. Y así, como un suspiro, terminó la edición 2015 del Festival Nrmal, en la que constatamos una vez más el porqué es nuestro evento anual favorito.

Whitest Taino Alive, bajando ron como un campeón.

Whitest Taino Alive. Bajando ron, como un campeón.

El jefe Fat Tony. Yo.

El jefe Fat Tony.

Sólo nos queda felicitar a todo el equipo del Nrmal por repetir la experiencia de una edición impecable, mágica, inolvidable. Tal como lo han hecho desde el principio, creciendo cada vez más pero aún con esa esencia de festival independiente que apuesta por lo más destacado de la escena emergente y de culto, antes que por los nombres seguros como lo hacen la mayoría de los festivales en México. Por eso ya queremos que sea el Festival Nrmal 2016. Hasta entonces.

Art-camp del Nrmal. Percepción nocturna.

Art-camp del Nrmal, nos vemos en el 2016.